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Corydora pimienta

Texto y fotografías:
Juan I. Artieda. Socio AEA 1164


Publicado en el nº 2 del BIM correspondiente a febrero de 2010

Bajo este nombre adquirí hace ya algunos meses un par de decenas de individuos de esta especie, con la que no había sido muy exitoso en otras ocasiones.Uno de mis primeros pasos fue intentar clasificar la especie que se escondía debajo del nombre vulgar “pimienta” . Tras muchas dudas creo que se puede tratar de la Corydora Paleatus. Doctores en este campo tiene la afición que podrán rechazar o corroborar esta apreciación mía, pues hay varias especies muy parecidas de aspecto.alt

Como yo no estoy dentro de los expertos en taxonomía me limitaré a contar mi experiencia con estos vivaces animales que llenan de alegría el tanque, sobre todo a primera hora de la mañana, donde los cortejos sexuales llenan todo el acuario. Como los ejemplares adquiridos eran juveniles, su primera obligación era desarrollarse y crecer, cosa que hicieron con facilidad pues aceptaban con gusto cualquier tipo de alimentos, buscándolo con fruición en todos los rincones del acuario. Con el tiempo los ejemplares fueron creciendo, unos más que otros, distinguiéndose, rápidamente, las hembras de mayor tamaño, de los machos, bastante más pequeños y gráciles.
Las hembras pronto empezaron a engordar y a presentar una pigmentación rojiza en la zona anal, que no era otra cosa que la coloración que aportaban los huevos que comenzaban a desarrollarse en su interior.

Se pueden apreciar con cierta facilidad, a poco que el observador se fije, aprovechándose de uno de los escasos momentos de inactividad en su frenesí diario. A los pocos días, a primeras horas de la mañana, comienzo a observar que las hembras eran perseguidas insistentemente por los machos y, ¡oh maravilla! Veo que una de las hembras sostiene, con suma delicadeza, tres huevecillos entre sus aletas anales, a las cuales ha dado una forma de burbuja. En un momento determinado la hembra y un macho entran como en trance, comenzando a vibrar, situándose el macho transversalmente a la hembra, quien presiona al macho con su morro ( parece que este es le momento de la fecundación), dura escasos segundos por lo que ha de estarse atento para poder captar el momento, lo que dificulta su fotografía, aunque no desespero de conseguirlo en algún momento.A partir de este momento la hembra inicia una incansable búsqueda de un lugar protegido para colocar sus huevos, introduciéndose en los más intrincados e inaccesibles lugares, de los que milagrosamente consigue salir.alt
Los machos continúan persiguiéndola incansablemente, lo que hace que muchos de estos huevos sean fácilmente ingeridos por los perseguidores. Es por lo tanto sumamente importante que cuenten con un acuario muy plantado que dificulte la localización de los huevos, si se desea sacar adelante a la progenie.

Sacar del tanque de cría a los progenitores, cuanto antes, después de la puesta, es una medida fundamental para asegurar el éxito de la freza.
Hablar de la alimentación de las crías es algo que es bastante redundante con otras especies. Los alevines deben de encontrar infusorios y microorganismos en el tanque hasta que adquieran un tamaño que les permita comer comida comercial. Estos infusorios, bien pueden ser añadidos desde cultivos externos o bien pueden ser generados de manera espontánea si el tanque tiene cierta solera y lleva tiempo en funcionamiento y plantado.
altCuando leía sobre esta especie siempre se recomendaba tener zonas de arena, sin plantar, para que pudieran buscar entre ella con sus barbillones, pero nunca se habla de que tienen especial gusto por las zonas muy plantadas, en las que, podemos decir, bucean con facilidad, logrando introducirse por los lugares más angostos sin quedarse atascados como le sucedería a otras especies. En mi caso concreto tengo el acuario muy plantado, aproximadamente el 95% de la superficie, mucha de ella con echynodorus tenellus que produce un efecto de césped y entre cuyas hojas gustan introducirse constantemente, y el “más difícil todavía” que es introducirse en las matas de musgo de java.
Cuando algún lugar reviste cierta dificultad empujan con fuerza y esto les agota, por lo que se dan un período de descanso durante el que parecen que han desfallecido pero, no, volverán a insistir cuando se recuperen hasta que logren salir del atolladero. Las condiciones del agua son las típicas de acuarios amazónicos, con un pH alrededor de 6, dureza de carbonatos de 2º y nitritos muy bajos, inferiores a 0,025.alt
Hago renovaciones semanales de 1/3 de la capacidad del acuario, con agua directamente del grifo (agua del Canal de Isabel II, Madrid)alt
Con este artículo quiero animaros a los socios de la AEA a que contéis vuestras experiencias y las divulguéis para que poco a poco podamos hacer crecer nuestra afición.